miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor no duele!



Quién bien te quiere te hará sufrir!
Cuántas veces hemos escuchado comentarios como éste! Tantas y tantas veces a lo largo de los años que hemos llegado a pensar que es una realidad!
Pero el amor no duele y si duele entonces no es amor!
El dolor y el sufrimiento se produce cuando las relaciones de pareja son patológicas basadas en la dependencia emocional del otro.
Dependemos emocionalmente del otro, cuando no sentimos amor por nosotros mismos, olvidando nuestro ser. Nos convertimos en lo que creemos que deberíamos ser y siempre nos movemos bajo el miedo a que nadie nos ame, a quedarnos solos, a ser rechazados. Entonces somos capaces de soportar todo el dolor, e incluso todo tipo de humillaciones.
Nos convertimos en víctimas de violencia de los otros.
Sin nuestro respeto no puede existir el respeto de los demás, los límites los ponemos nosotros, la capacidad de decir que no nos hace más fuertes, nuestro cariño nos hace más grandes, nuestro perdón nos hace más valientes.
El amor de pareja es aquel que respeta a la persona como ser humano, que desea su felicidad sin renunciar a nada, aquel que te permite volar sin cortarte las alas, aquel te acompaña en tus sueños.
El amor sano se nutre de las sonrisas del otro, no de la tristeza, de la frustración o de dolor.
No permitamos que el amor duela, no dejemos que nos digan qué es normal, que tenemos lo que nos merecemos, que algo habremos hecho para que los demás nos maltraten.

 Soy un ser humano, que siente, que tiene derechos, soy libre de decidir cómo quiero vivir a pesar de mis errores y si me equivoco me levantaré todas las veces que sea necesario.

Si el amor duele me quedo con el amor que yo me doy a mí misma.

domingo, 11 de febrero de 2018

Tenemos diferentes planos!


Tenemos sin duda planos diferentes!

La mayoría de los conflictos que surgen con los demás ocurren cuando no estamos en el mismo plano.

Entender el funcionamiento de nuestra mente nos ayuda a aproximarnos a la comprensión de la mayoría de los conflictos surgidos de las relaciones humanas, sobre todo en familia y en pareja.

El plano es el lugar en el que yo me encuentro, si mi plano es emocional, me dejo llevar y atrapar por las emociones que siento y actúe desde ellas, afán de venganza, deseo de posesión, amor.

Si el plano está a nivel de razón y de pensamiento, actuamos desde la comprensión de las situaciones, desde la interpretación particular que cada uno de nosotros realizamos sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Actuamos desde la fantasía, de lo que yo creo que debería de ser, por tanto de lo que espero que sea y de como espero que actúe el otro o de cómo he soñado en mi imaginación la pareja perfecta, el amante perfecto, mi familia ideal.

Entramos en conflicto directo con nosotros mismos en muchas ocasiones, Freud explicaba su teoría de la Personalidad, en función del Yo, Ello y Superyo. El ello son las pulsiones instintivas del ser humano, el superyo sería la conciencia, aquellas normas sociales y morales que impiden al Ello seguir sus pulsiones, entre ellos se encuentra el Yo tratando de buscar el equilibrio homeostático.

La teoría transaccional de Berne también explica desde el Humanismo cómo se producen los conflictos internos, para él mantenemos conversaciones con el Padre, el Yo y el Niño, el Padre es el que protege, el moralista, el que castiga. El niño es el que quiere dejarse llevar, hacer todo lo que quiere y no dar cuentas a nadie. Y el yo se convierte en mediador, se encarga de facilitar el diálogo entre las partes, para lo que dice el Padre no se aleje de lo que quiere el niño.

Y la Teoría de la Personalidad del Self expone como nuestra forma de ser está relacionada con lo que somos y lo que nos gustaría ser, dejando atrás lo que debería de ser.

Por lo que siendo tan complicado nuestro funcionamiento interior, podemos darnos cuenta de las dificultades para relacionarnos con los demás cuando no estamos en el mismo plano.

Los conflictos surgen al pensar que los demás tienen mis mismas creencias, esperar que nuestras expectativas se cumplan, que estemos siempre en el mismo plano, el emocional, el irreal o el de nuestros pensamientos.

Los problemas de comunicación se producen por falta de entendimiento, es que saber en qué plano estamos es algo complicado.

sábado, 27 de enero de 2018

El postureo


Vivimos pendientes de las nuevas tecnologías, imposible plantearse un día sin acceso a internet.
Nuestra preocupación mostrar la mejor imagen de nosotros mismos, generando una necesidad de sólo expresar o subir a la red, las imágenes y momentos más felices o bonitos que tenemos.
El postureo genera una sensación de aparentar que nos permite ser aquella persona ideal a la que aspiramos.
Subimos imágenes de viajes, platos suculentos, fotos sonriendo, con amigos, rodeados de gente, sin ningún tipo de preocupación.
El postureo nos proporciona seguridad, ser quien nos gustaría ser y dar una imagen de perfección cuando nos sentimos personas con poca autoestima.
Nos encantan los like tanto que generamos una personalidad narcisista que alimenta nuestro ego o sube nuestra autoestima.
Necesitamos decir al mundo que somos felices y que nuestra vida es maravillosa, quizás para no sentirnos tan solos, para dar sentido a nuestra existencia o para ser el centro de atención.
La necesidad de aparentar, de búsqueda de perfección, salir de la rutina, nos permite cambiar nuestra realidad, colocando aquellos filtros relacionados con nuestro estado de ánimo.
Dependientes siempre de la admiración y comentarios de los demás, entrando en conflicto, cuando no nos dicen aquello que queremos oír, o no hay suficientes me gusta.
En esta era tecnológica internet nos proporciona un medio para mostrar siempre la mejor de nuestras caras, de las miles de caras que tenemos para ir adaptando la realidad a nuestro día a día.
Postureo que durante un tiempo nos coloca en el centro del mundo, soñando que somos lo que nos gustaría ser.
Damos la imagen que creemos puede llegar a ser más atractiva para los demás renunciando a nuestro propio yo. Pensando que a sí perdemos nuestra verdadera esencia, el valor que nos damos a nosotros mismos.

Creemos que si los demás nos valoran es porque debemos ser dignos de ellos, quedando atrapados en la espiral de aparentar.

lunes, 15 de enero de 2018

Por qué hablamos de mediación


Durante la semana europea de la mediación surge un movimiento en las redes sociales con el objeto de divulgar la cultura de la mediación en todos y cada uno de los ámbitos en los que es aplicable.

Sabemos que la mediación es un procedimiento de resolución de conflictos en el que un tercero, neutral e imparcial, facilita el proceso de toma de decisiones de las personas que no son capaces de llegar a acuerdos dado el nivel de conflictividad existente en su relación.

Pero también sabemos que la mediación es algo más que crear un espacio o facilitar un diálogo entre dos o más personas.

Es un modo de vida, es una transformación del mundo tal cuál lo entendemos ahora.

En pleno siglo XXI necesitamos ser agentes del cambio, no podemos seguir pensando de la misma forma, no podemos seguir legitimando el uso de la violencia en ningún caso.

No podemos utilizar las redes sociales para realizar críticas destructivas o amenazar a todas aquellas personas que no piensen como nosotros.

Necesitamos humanizar las redes sociales, generar nuevas relaciones internacionales basadas en el diálogo, en la tolerancia y en el respeto hacia la diversidad. Todos somos humanos!

La mediación es una herramienta de transformación social, porque busca una justicia más allá de los tribunales, su justicia es social. Devuelve a las personas la capacidad de resolver sus propios conflictos.

La mediación es cultura de paz, es cultura colaborativa, es la cultura de sumar, juntos somos más fuertes.

Nos devuelve a los valores éticos y morales necesarios para liderar un país, una empresa, una familia.

La mediación es innovación al introducir la gestión de las emociones, nos permite ser consciente de la importancia de las mismas, de las dificultades que tenemos para poder expresarlas, de cómo nos afectan a nosotros mismos y en relación con los demás.

Debemos de ser emocionalmente responsables!

Mediación es equivalente a búsqueda de la felicidad, al ser capaz de gestionar mis emociones y las de los otros, desde una comunicación efectiva y unas relaciones satisfactorias, es la búsqueda del éxito entendiendo realmente qué pasos debemos dar para llegar al mismo, es la búsqueda de la humanidad trabajando desde la inteligencia colaborativa y desde la cultura de la paz.

Mediar es proporcionar el camino para que desde el bienestar personal se trabaje para y por un mundo mejor, la mediación nos proporciona las bases para seguir soñando.


martes, 2 de enero de 2018

Los buenos propósitos!


Comenzamos un año nuevo cargado de buenos propósitos!

Todos tenemos un listado de cosas que vamos a realizar, perder peso después de tantos dulces, volver o empezar a ir al gimnasio, dejar de hacer actividades poco saludables, comenzar a estudia un idioma, la lista es grande.

Pero en ocasiones confundimos nuestros propósitos con nuestros deseos, como viajar más o que nos toque la lotería, deseos y propósitos se entremezclan, por eso es fácil abandonarlos porque pensamos que al final todo depende del azar y de la buena o mala suerte. Sin pensar qué el éxito depende de nuestra voluntad y de nuestra actitud y determinación para llevar a cabo todas las cosas que queremos.

El éxito depende de nosotros, por tanto vamos a visualizar los objetivos que nos ayuden a pasar a la acción.

Pero también podemos ir en busca de nuestros sueños, soñando muy alto y bajando escalón a escalón, visualizando en cada momento qué acciones y qué actitudes o competencias necesitamos en cada momento para estar cada vez más y más cerca de nuestro sueño.

Por eso debemos aprender  a soñar a lo grande y a generar esa escalera que nos acerca desde la mirada más apreciativa, sabiendo que muchas veces subimos un escalón y bajamos dos.

Y es que desde el fracaso es dónde más se aprende, pero no a desanimarse o darse por vencido, sino para ser más fuerte a la hora de seguir subiendo las escaleras.

Nadie nos dijo que el camino es rápido y directo, sino más bien todo lo contrario, pero no llegaremos si no somos capaces de pensar qué pasos hemos de dar en cada momento para ir consiguiendo nuestros objetivos.

Propósitos o sueños, dependerán de la acción, del compromiso con nosotros mismos, de la determinación de que un bache o caída nos hace más fuerte y qué no importa el tiempo en que tardemos pero nuestros buenos propósitos nos ayudarán a estar más cerca de nuestros sueños.

Así que cuidado con lo que sueñas, porque puede cumplirse!

Ahora es momento de pasar a la acción, empieza por pequeñas metas, su logro te dará las alas necesarias para seguir soñando durante más tiempo.

Aprende de los errores, sin temor a equivocarte, nunca el fracaso fue mejor maestro.

Pidamos a los Reyes Magos, que no dejemos nunca de soñar, que siga en nosotros el niño que algún día fuimos, qué no dejemos de jugar, de reír, de amar. Queremos fuerza y determinación para seguir subiendo escalones y para cuando tengamos que bajar varios de golpe. 

Pidamos ser felices, aprendiendo a equivocarnos y abriendo nuestros corazones al perdón  y a la esperanza.

Pidamos paciencia para entender a los demás y no discutir tanto que nos deje sin energía.

Pidamos respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Pidamos esperanza para que podamos seguir cambiando nuestro alrededor.

Ampliemos la lista solicitando mayor tolerancia frente a la diversidad, aceptación de la misma, todos tenemos los mismos derechos y deberemos como personas.

Pidamos ser menos violentos y luchemos con toda nuestra intensidad en la búsqueda de un mundo más justo.

Pidamos a sus majestades y al nuevo año Paz!

Propósitos, sueños, deseos y peticiones, mezclados en la búsqueda de un mundo mejor.


martes, 26 de diciembre de 2017

La familia



Vivir tan rápido tiene sus inconvenientes, se nos olvida cada vez con mayor facilidad las cosas importantes de la vida!

La familia es lo importante, el tiempo que pasamos los unos con los otros.

Es fácil entrar en conflicto, discutir y dejar incluso de hablarnos. Pasar largos espacios de tiempo sin a penas dirigirnos una palabra.

Y es que en familia surgen muchas emociones, difíciles de controlar.

Pero cuando nos falta alguien sentimos entonces ese vacío difícil de rellenar. Es entonces cuando recuerdas lo importante que son las palabras, las que dijimos y las que no diremos nunca más.

Lo importante de los gestos, los que hicimos y los que nunca podremos hacer.

Y quedan nuestros recuerdos, al principio dolorosos y luego ante la lejanía menos pesados, algunos incluso divertidos. Pero quedan muchos.

Y en fechas especiales se agolpan los recuerdos y es que nada pasa por pasar, todo lo que hacemos lo hacemos en función de las cosas que hemos aprendido de aquellas personas que son para nosotros las personas más importantes. Y repites patrones, en cosas pequeñas, a penas insignificantes, en aquellas cosas que tienen para nosotros un gran valor sentimental.

Imitamos patrones, con gestos, con palabras, con hechos, todo es importante.

Y surgen los conflictos porque lo mío, lo de mi familia es lo más importante y porque los demás defienden la suya, sin importar si las cosas se han hecho de una forma o de otra.

Y cuando nacen los niños al final les educamos de la misma manera como nos han educado a nosotros, vamos repitiendo patrones. Y es entonces cuando realmente te das cuenta del peso e importancia de la familia, de su legado, de sus valores, de sus tradiciones y de cómo buscamos aferrarnos a esas tradiciones para que no desaparezcan nuestros recuerdos, las personas más importantes de nuestra vida, nuestras ilusiones y esperanzas, lo que nos identifica cómo personas, lo que nos da identidad.

Quizás no queramos perder nuestra esencia y por eso repetimos una y otra vez cómo nos han educado y quienes hemos sido, recuerdos de nuestra infancia que volvemos a repetir con nuestros hijos y luego con nuestros nietos. Recuerdos de lo que fuimos y somos, de lo que queremos ser.

La importancia de la familia reside en expresar nuestros sentimientos, nuestros valores, en pasar cada instante con los nuestros, aprovechando cada segundo de cada momento.

En familia no puede haber distancias!



martes, 28 de noviembre de 2017

Los sueños!


Cuántas veces hemos escuchado que no se pueden cumplir los sueños, que vivimos en un  mundo real no de fantasía, que hay que tener los pies sobre la tierra, que vivimos en un mundo muy difícil y que sólo el fuerte sobrevive.

Y a veces desde pequeños y otras desde mayores, se aniquilan nuestros sueños.

Pero no debemos renunciar nunca a aquellas cosas que nos entusiasman, que nos apasionan, porque nos ayudan a ser resilientes.

En la vida hay que buscar nuestros objetivos y metas, todo lo hacemos con un propósito, pero si perdemos el rumbo acabamos a la deriva.

Y es que estamos hechos de sueños!

Es imposible no soñar!

La actividad eléctrica del cerebro facilita en fase REM (movimientos oculares rápidos) la producción de sueños, siempre soñamos aunque no lo recordemos. Pero si se nos despierta en esta fase y se nos pregunta sobre los sueños podríamos narrarlos.

Freud decía que el mundo del insconsciente se encontraba en nuestros sueños, de ahí la necesidad de recurrir a su interpretación.

Soñamos lo que nos llama la atención durante el día y lo que nos gusta o nos gustaría hacer.

Al menos de noche nos permitimos soñar y en ocasiones desearíamos que aquello no terminase nunca!

De niños soñamos con ser personajes increíbles, ser una sirena, llegar hasta la luna, un sin fin de sueños que reproducimos en nuestros juegos, en la interacción con los otros, somos vaqueros, policías, maestros, arquitectos, nada escapa de nuestra imaginación.

Pero cuando vamos haciéndonos mayores, a veces nos cortan las alas con mensajes del tipo "no digas tonterías", "eso no tiene futuro", " de qué vas a comer". Y abandonamos la danza, la música, el arte, la filosofía, todo aquello que pensamos que no nos va a reportar éxito ni sustento para nuestra familia.

O somos nosotros los que nos las cortamos a través de diálogos internos "nunca serás capaz de hacer nada",  "no eres nadie, "no te engañes más", "soy demasiado mayor para..." y abandonamos nuestros sueños.

Entonces dejamos de vivir, perdemos la ilusión, hacemos cosas que en ocasiones nos hacen sentirnos bien, pero en otras sentimos un vacío.

Renunciar a nuestros sueños por nosotros mismos o por los demás, es autoengañarse, es negar nuestra propia existencia, aquello que nos da sentido, por lo que hemos nacido, por nuestras competencias y habilidades.

Y abandonamos porque el camino no es fácil, no es directo, requiere subir peldaños, pero también bajar, requiere tropezar y equivocarse. Requiere levantarse más fuerte y seguir adelante. Y la carga pesa, pero el camino sigue.

No abandones aquello que te permite vivir, gritar, sonreír!

Más tarde o más temprano los sueños terminan por cumplirse!