domingo, 12 de noviembre de 2017

Los niños necesitan jugar



En el Museo de las Ciencias de Valencia, se encuentra una exposición sobre Francesco Tonucci y 50 años de Educación.

Frato, como se le conoce a través de sus dibujos, como Psicopedagogo ha defendido siempre cómo debe de ser la Educación y las ciudades Educadoras.

Si hoy en día con la introducción de las nuevas tecnologías nuestra sociedad está cambiando, la pregunta es por qué seguimos haciendo las cosas de la misma manera.

Las competencias que se nos demandan hoy en pleno siglo XXI nada tienen que ver con la forma en la que estamos educando hoy a nuestros niños, se requiere capacidad y flexibilidad para adaptación al cambio, pensamiento divergente, creatividad, capacidad de resolución de problemas, empatía y gestión emocional.

¿Son estas las materias y asignaturas qué están recibiendo?

Vamos en búsqueda del talento, ¿pero en las escuelas sabemos potenciar el mismo?

Tonucci piensa que se sigue educando a todo el mundo por igual, en lugar de buscar y potenciar las habilidades y competencias de cada uno.

Lejos de potenciar la creatividad se les enseña lo mismo y de la misma manera, ¿podemos entonces hacer uso de las Tics?, ¿educamos para el fracaso?

El juego estimula la creatividad y mejora la socialización, el juego debería llegar a las aulas, las aulas deberían ser un lugar para que los niños sean felices, un lugar para reír, bailar y emocionarse con los otros, un lugar de creación, de inventos y deberíamos aprender nosotros los adultos de los niños. Las aulas no deberían tener mesas, deberíamos estar en círculos, para que nadie sea mejor ni peor a otros y no fomentar la competitividad de los alumnos.

El profesor debería ser sólo una guía y su principal labor sería escuchar a los alumnos, en un aprendizaje continuo, basado en la retroalimentación, dónde los unos aprendemos de los otros, pero existiera el reconocimiento de los demás.

El profesor debería permitir que el niño jugase en las aulas, el aprendizaje debe de ser divertido, aprovechando la capacidad de los niños para imaginar, se debería crear, debería salir de las aulas y generar espacios de aprendizaje nuevos y espacios de debate, que fomenten la flexibilidad y adaptación al cambio.

Los niños deberían jugar en casa, con sus padres y familiares, a construir, a crear con sus propias manos, pero también con las nuevas tecnologías, llevando las mismas a las aulas y haciendo uso de ellas en casa, de forma controlada y jugando y participando de las mismas.

El niños necesita ensuciarse, caerse y hacer la croqueta, ya que esa será la mejor enseñanza de toda su vida, caemos para aprender a levantarnos.

El juego les prepararía para enfrentarse a los errores y a los fracasos y superarlos con mayor éxito y creatividad.

¡Soñar es visualizar, visualizar es crear, crear es hacer!

Los trabajos del futuro aún no se han inventado, pero nosotros educamos a todos por igual.

Tonucci introduce el concepto de Ciudad Educadora, resaltando los Derechos de la Infancia, el de la protección y el del juego.

No se trata de devolver a los niños las ciudades, pero se trata de que las ciudades piensen en los niños desde su nacimiento y tengan en cuenta lo que quieren decir, ya que los niños, como nos dice Tonucci, son ciudadanos desde el momento de su nacimiento.

La pregunta es: ¿vamos a seguir educando del mismo modo?






domingo, 22 de octubre de 2017

Hacen falta soñadores


Hacen falta soñadores!

El mundo necesita personas que cuando caigan se levanten más fuertes!

Hacen falta personas que no se rindan, que continúen su camino a pesar de todos los obstáculos, que construyan escaleras con cada objeto que se ponga en su camino.

Que generen un ejercito cada vez más y más fuerte para luchar contra los problemas.

Que cada problema no sea un problema, que sea una solución.

Que con las críticas construyan una escalera, que les conduzca lo más lejos que se pueda llegar.

Hacen falta personas que piensan diferente, que crean que dos y dos no son cuatro, que sean capaces de ver lo que los demás no ven.

Necesitamos personas con visualización de futuro, que puedan imaginar, pensar y crear.

Hacen falta personas que se entusiasmen con lo que hacen, que regalen sonrisas y abrazos, que contagien su energía, que compartan emociones y generen olas emocionales.

Hacen falta personas que resuenen, que brillen en la oscuridad, que den luz a los otros.

Hace falta ilusionarse por las pequeñas cosas, sorprenderse de cada hecho que ocurra como si ocurriese por primera vez.

Necesitamos personas que lloren por aquello que les gusta, que griten de alegría, que bailen con su mocho, que canten a las siete, que lleguen al final del día sonriendo a pesar de lo cansados que están.

Hacen falta soñadores de ojos brillantes, que inventen lo que no esté inventado y a lo inventado le den la vuelta, es necesario el cambio de perspectiva, el giro de 360 grados, el cambio de realidad.

Necesitamos personas que hagan de cada adversidad un reto, un desafío ante lo imposible, que hagan de lo imposible una realidad.

Necesitamos personas con afán de superación, que se arriesguen a perder para luego ganar, que luchen por ellos y por los demás, que entiendan que los límites son mentales y que no existe nada imposible.

Hacen falta soñadores para cambiar la realidad, que sueñen a lo grande, que se ilusionen e ilusionen.

El mundo necesita de personas que crean que pueden cambiar el mundo!



lunes, 9 de octubre de 2017

La bondad


Hablar hoy de bondad en los tiempos que corren es complicado.
Parece más fácil seguir hablando de problemas, de dificultades de entendimiento y de falta de humanidad.
Pero las personas siempre estamos ahí cuando se nos necesita.
Es curioso pensar cómo las redes sociales nos alejan de la realidad y nos sumergen en otro mundo.
Pero es en la cercanía donde ocurren los milagros, es allí cuando te das cuenta que todos necesitamos un propósito, que nos gusta ser sociables, que a pesar de las redes, necesitamos compartir y experimentar.
Nos encanta sentir y hacer sentir al otro, reír, es una de esas emociones que cobran sentido en compañía.
Nos encanta hablar y sentirnos escuchados y descubrir que estamos más cerca que lejos y que compartir un buen café y una buena conversación nos enriquece el alma.
Muchas veces conoces personas en tu camino con las que compartes alguna vivencia particular, un curso, un viaje, alguien que dejará de formar parte de tu vida, en el momento en el que finalice la experiencia, pero se queda la bondad.
Se queda la sonrisa, se queda una mirada cariñosa, una dulce palabra.
Se queda el abrazo sentido, el me alegro de verte o espero verte pronto.
Se queda el gracias y encantado, ha sido un placer.
Se queda el sabor amargo del café y dulce de la conversación. Se queda el te escribo y hablamos.
A lo largo del camino nos cruzamos, personas y más personas con historias diferentes y todas ellas cargadas de bondad.
Y es entonces cuando te das cuenta que nos encanta compartir y sentir, que somos seres sociales y que necesitamos a los demás para poder compartir y colaborar.
También en mediación debemos fomentar la bondad de todas aquellas personas que necesitan sentir y sentirse escuchados.
La bondad se hace fuerte con el uso de las palabras bondadosas.
Aquellas que suenan a respeto y a reconocimiento del otro, a dar valor a las personas y a nosotros mismos. Aquellas que nos humanizan y dan sentido a nuestra existencia.




martes, 3 de octubre de 2017

Nuestro mayor reto




¡Nuestro mayor reto en pleno siglo XXI es humanizar las redes!


Según la Real Academia de la Lengua  se define la libertad como la «facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres». "Aquello que permite a alguien decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de sus actos en la medida en que comprenda las consecuencias de ellos".
Entendemos entonces como dice Dyer que el conflicto nunca puede existir sin nuestra participación. Y por tanto debemos todos los que estamos implicados en el mismo, asumir nuestras responsabilidades.


Según el artículo 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se define la libertad añadiéndole una excepción, la cual consiste en limitar la libertad cuando ésta cause perjuicio a otros: «La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio al otro».


Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión (Artículo 19 de los Derechos Humanos).

Quizás hemos olvidado con el paso de los años dónde están nuestros límites, quizás porque pensamos que ya no tenemos ninguno, que una sociedad moderna y democrática, todo vale.

Se nos olvida que somos por naturaleza cooperativos y altruistas, vimos las recientes catástrofes de los países arrasados por los huracanas, a México y sus cadenas humanas para salvar personas, la respuesta internacional a los terribles atentados de Cataluña, Francia, Alemania, Bruselas, Londres. Se nos llenaron los ojos de lágrimas con aquel niño muerto en nuestras costas debido al gran drama de los refugiados.

Y de repente dejamos de sentir, dejamos de ayudar y de ser colaborativos.

Se nos olvidan los triunfos deportivos de aquellos que nos representan cómo país y de repente dejamos de sentir.

Y son muchas, muchísimas las historias de humanidad, de gran ejemplo, algunas perdidas en el anonimato, que apenas son noticia.

Como el pequeño de 10 años que ha sido capaz de con su gran angustia salvar a su madre y por eso hoy en Castellón le han nombrado ciudadano ejemplar.

Nuestro mayor reto, empezar a sentir, a humanizar, a utilizar un lenguaje no violento, a compartir experiencias de vida, en lugar de incendiar las redes con nuestras más emociones más negativas.

Es momento de tomar ejemplo de nuestros niños, nuestro mayor reto humanizar las redes!

viernes, 8 de septiembre de 2017

No le borres sus recuerdos!


El primer día de Colegio es un día de encuentro con los amigos, compañeros y maestros, es un día de ilusiones, los niños cuentan ilusionados todas las experiencias vividas en verano.

Las escuelas de verano, los campamentos, los centros deportivos, constituyen espacios de ocio, de  vivencias emocionales, de aprendizaje y de diversión. Un lugar para el reencuentro con amigos y para iniciar nuevas relaciones. Favorecen y ayudan a los padres en su difícil labor de compatibilizar el trabajo con la familia.

Pero en ocasiones tenemos a los niños realizando tareas y actividades los doce meses del año.

Cuando esas tareas son demasiadas los niños sufren estrés, se vuelven más irritables, pierden apetito, lloran con facilidad, están más cansados, tristes o apáticos.

Los niños disfrutan de estas tareas, pero no tienen suficiente tiempo para descansar, necesitan romper como hacemos los adultos con las rutinas, cambiar de ambiente y cambiar de actividades.

Cuando los animales permanecen en cautividad, sus cuidadores cambian el entorno cada cierto tiempo, ya que el entorno natural nunca es el mismo, la naturaleza produce cambios y los animales necesitan  de esos cambios.

La vida implica adaptarse a los diferentes cambios de forma creativa.

El cerebro del niño tambie´n necesita descansar, hay que garantizar diez horas de sueño, para estimular su cerebro y su creatividad.

El niño necesita sentirse feliz para dormir bien.

En nuestro empeño de no dejar que los niños vean al otro padre, somos capaces de tenerlos 24 horas en actividades extraescolares o dos meses en escuelas y campamentos de verano.

Los niños son personas, tienen derechos!

No podemos decidir por ellos aquellas decisiones que puedan perjudicar su salud mental.

Los recuerdos de la infancia permanecen en nuestra memoria a largo plazo, nos cuesta mucho recordar qué hemos comido hoy, en cambio somos capaces de recordar e incluso percibir olores, colores, sonidos, de historias y experiencias de nuestra más tierna infancia.

No le borres sus recuerdos!

Las batallas de los adultos nunca deberían afectar a los menores.

Un niño necesita jugar con sus padres, además de sus amigos.
El juego socializa y es momento de expresión y de comunicación, el contacto cercano con los padres ayuda a crear un apego positivo en los niños.

El juego en los niños tiene un significado, juegan en muchas ocasiones a ser mayores, nos imitan y podemos aprender también de ellos, qué cosas podemos mejorar.

En el juego expresan emociones, nos dicen cómo se sienten y así podemos ayudarles ante cualquier circunstancia y además, mejora su creatividad e inteligencia.

Realizar viajes en familia es crear recuerdos siempre, de cosas divertidas, de momentos de compartir, de aprendizaje cultural, qué tiene un gran valor para el niño.

Jugar con sus primos  alimenta y afianza las relaciones familiares que pueden durar eternamente.

No le borres sus recuerdos!

Tomas decisiones desde el egoísmo, desde la venganza desde el miedo, dificulta el buen desarrollo psicológico del niño.

La mediación es siempre el mejor recurso!






jueves, 24 de agosto de 2017

Desconectar para reconectar


También el cerebro necesita vacaciones!

A lo largo del año los horarios, las rutinas, marcan nuestro día a día, pero el cerebro necesita desconectar, una vez al año hay que hacer cosas diferentes e incluso disponer de momentos para no hacer nada.

El exceso de información al que nos vemos sometidos, el vivir pendientes de las noticias que nos envuelven y del uso de las redes sociales, genera cansancio físico y mental.

El cerebro necesita descanso para recargar nuestra energía, para ser más creativo.

Del aburrimiento surge en muchas ocasiones la creatividad, la capacidad de crear cosas nuevas o de hacer cosas diferentes a las que estamos acostumbrados.

El descanso favorece a nuestra escala de valores, a saber diferenciar lo que es importante y lo que no.

Las personas necesitamos tener nuestro momento a reencontrarnos a nosotros mismos, para respirar y apreciar todo el entorno que nos rodeo. Son los momentos en los que parece que paramos el tiempo.

Simplemente el hecho de cambiar las rutinas diarias nos proporciona una reducción del nivel de estrés considerable, favoreciendo el descanso, la buena alimentación y la sensación de paz con uno mismo.

Si bien la convivencia con nosotros es una de las más difíciles es necesaria para alcanzar el equilibrio de satisfacción con uno mismo y con los demás.

Conocer otras personas, otras historias o lugares, nos ayuda a enriquecer nuestra mente y a tomar perspectiva sobre las cosas que nos rodean.

Una vez al año el cerebro necesita hacer algo diferente y acudir a lugares distintos para contribuir a reducir nuestros niveles de estrés y conseguir el estado de relajación necesario para nuestro bienestar psicológico.

Una vez al año no hagas nada, sólo respira y siente. Porque el cerebro necesita desconectar para volver a conectar. Necesita aburrirse para ser creativo, necesita fluir para encontrar el equilibrio emocional.

Al final la felicidad pasa por estar bien con uno mismo.

domingo, 23 de julio de 2017

Haz las cosas con pasión!

 

Existen determinadas profesiones  que son creadas desde el corazón, profesiones vocacionales, motivadas por ayudar a los demás a sentirse bien.

Existen profesiones que no están diseñadas para todo el mundo, que son realizadas por personas con un gran corazón.

No todo el mundo puede ser mediador! Hemos escuchado esta frase en muchas ocasiones, se habla del talante mediador.

Todo el mundo puede formarse en mediación, pero no todos podrán ser mediadores.
Porque la mediación es entender cómo surgen los conflictos, es creer en una cultura diferente de diálogo pacífico y de entendimiento.

El mediador carece de protagonismo, es humilde y de gran corazón.

Cada vez más observamos la gran oferta formativa y como otros profesionales, intentan hacer ver qué mediar es una cosa u otra, con el ánimo de seguir vendiendo cursos, talleres y seminarios.

Cada vez son más las personas que creen que la mediación no existe, qué es utopía y que no se puede vivir de esto.

Nadie nos dijo que mediar fuera fácil, nadie dijo que era una profesión de la que uno se hiciese rico.

La mediación enriquece el alma, esa  es su verdadera riqueza!

Como profesionales de la misma buscamos el reconocimiento a la misma desde la excelencia y atendiendo a nuestras necesidades básicas, como cualquier otra profesión.

Pero mediación sólo hay una, la única, desde el principio, la que nace con el deseo de cambiar el mundo, de hablar para entenderse, de generar una cultura de paz frente a la violencia.

La mediación es más que una herramienta de resolución de problemas, es una filosofía de vida.

Sólo se puede ser mediador con pasión, porque los intereses de los demás son más importantes que nuestros propios intereses.

Cuántas veces estudiamos asignaturas, carreras o cursos porque es una moda, porque nos abrirán más puertas, porque ganaremos más económicamente.

La mediación no es una moda, moda en estadística es lo que más se lleva, y la mediación no se lleva, porque damos más importancia a la violencia y al enfrentamiento, que al diálogo y la búsqueda de la humanidad.

No todos podemos ser mediadores, porque el mediador está hecho de corazón, de alma y de humidad!

Carecemos de valores que forman parte de nuestra esencia como profesionales, la mediación ni se vende ni se compra, es un regalo para el que la realiza y para los que la reciben. Recibiendo los honorarios adecuados de acuerdo a su código ético de actuación.

Todos tendremos formación en mediación, pero no todos seremos mediadores!

viernes, 9 de junio de 2017

Cuando la inteligencia artificial es sinónimo de inteligencia emocional



Cada día conocemos más herramientas tecnológicas que nos acercan a las personas a través de la telefonía móvil, que nos ayudan a conocer datos sobre conductas saludables, o disponemos de nuevas herramientas para trabajar en educación, turismo, sanidad.

Estamos más cerca de conocer y encontrar fórmulas de prevención y tratamiento de enfermedades crónicas y degenerativas.

Poder enviar mensajes con un sabor determinado sabor u olor, o ser capaz de abrazar a través del dispositivo móvil a otra persona, nos acerca a lo humano o nos aleja de ello.

Estas tecnologías nos ayudan a comunicarnos más o nos alejan y nos generan un gran sentimiento de soledad.

Estamos más cerca de entender el funcionamiento del cerebro humano, pero seguimos muy lejos de saber qué nos hace ser felices.

Sin  duda que estamos avanzando en la dirección de poder manejar más cantidad de información y acceder rápidamente al conocimiento, estamos generando redes de comunicación a nivel internacional y estamos generando pequeños cambios en las actitudes de las personas con efecto dominó en todo el mundo.

Pero tenemos muchas respuestas por contestar, vamos a generar redes de comunicación en todo el mundo más humanas, pero lo hacemos desde la distancia y con ausencia de contacto físico real.

Queremos que los demás sientan lo que yo siento, sin poder estar en presencia de los otros.

Las nuevas profesiones son aquellas derivadas de la ingeniería, del diseño, de las nuevas tecnologías. Pero las actitudes que se van a requerir están basadas en la inteligencia emocional, en la inteligencia colaborativa.

Somos seres emocionales y sociales, necesitamos de nosotros mismos y de los otros para emocionarnos y emocionar, necesitamos construir desde lo que nos genera movimiento, desde la energía que generan nuestras emociones. Necesitamos emocionar y emocionarnos, para generar una red hacia la humanización.

Emocionarse es humano, las emociones influyen en nuestras decisiones y en los comportamientos de los demás.

Las emociones generan cambios, crean innovación.

Soñar, la capacidad de imaginar, de crear desde las emociones es algo que nos hace diferentes, ahora buscamos fórmulas que nos permiten compartir nuestras ilusiones y que se conviertan en ilusiones compartidas.

Si la creatividad es la inteligencia divirtiéndose, la innovación son las emociones que nos dan energía.

La inteligencia artificial es sinónimo de inteligencia emocional!



lunes, 1 de mayo de 2017

El Director de Miedos


Hace unos días en Linkedin escuché a propósito de una conferencia, la idea de la existencia del Director de Miedos en la empresa. En el debate algunas personas expresaban que era muy recomendable que se creara esta figura y esto me hizo reflexionar sobre esta idea y mi conclusión se muestra a continuación.

El Director de Miedos ya existe lo importante en este momento es su implantación en las empresas y organizaciones, el Director de Miedos es un mediador, un especialista en gestionar las emociones y entre ellas una de las más difíciles y más humanas de todas, el miedo.

Es cierto que si hiciésemos nuestra presentación como el Director de Miedos, nos mirarían en las empresas pensando que estamos locos, ya que se niegan la existencia de las emociones en las organizaciones y mucho más las negativas.

La creencia más generalizada es que no existe el miedo, nosotros no tenemos miedo, mucho menos nuestros empleados, por tanto no necesitamos semejante profesión.

Pero si hay una emoción más presente en nuestros directivos, en nuestros trabajadores, es el miedo.

Por ser una de las reacciones más humanas, la búsqueda de nuestra supervivencia.
A la hora de relacionarme con nuestros compañeros en las empresas y organizaciones lo hacemos a través de interacciones y dinámicas de comunicación relacionales o sistémicas, luego si alguien tiene miedo, si la empresa ejerce presiones que generan miedo e inseguridad, el efecto dominó influirá en el funcionamiento de toda la organización, ya que el todo es la suma de sus partes.

Una organización que vive y genera miedo, paraliza y limita a sus trabajadores, impide su crecimiento y su desarrollo.

Una sociedad que ejerce miedo sobre el mercado de trabajo, genera miedo en las organizaciones, que a su vez ejerce miedo en el trabajador.

Los trabajadores pueden tener sus propios miedos y también transmitirlos a los demás, pero si se transmiten desde arriba no generarán respeto sino miedo, provocando actitudes sumisas y de indefensión en los trabajadores o actitudes violentas contra la organización que limita su crecimiento.

El Director de Miedos es pues un mediador y gestor de emociones, tan necesario en las empresas como el oxígeno que somos capaces de gestionar.

Cualquiera no puede ser Director, ya que se requiere capacidad de liderazgo, siendo el líder aquel que tiene seguidores.

Las características necesarias para ser un buen Director de Miedos es saber escuchar y empatizar con las personas, aceptarlas incondicionamente. Es una persona que proporciona las bases para la reflexión y el entendimiento. Qué conoce el funcionamiento de nuestro cerebro y la Psicología de las emociones. Domina el arte de informar, de dialogar y de negociar. Es aquel que genera respeto, que reconoce cada una de las emociones, que las contiene, las ignora o las hace aflorar.

Aquella persona que se adelanta al comportamiento de los otros, que domina la comunicación y la escucha activa.

A pesar de nuestra continua negación hacia las emociones y su relación con las organizaciones, no podemos olvidar que innovación es emoción. Sin emociones no somos capaces de explicar el funcionamiento de nuestra existencia, como tampoco podemos explicar el funcionamiento de nuestras organizaciones, nuestros departamentos, o de nuestros trabajadores, desde las empresas más pequeñas hasta las más grandes.

La profesión del futuro es el Director de Miedos, ya que son muchos los desafíos que nos esperan.

jueves, 20 de abril de 2017

Innovación empresarial es equivalente a mediación


Hablar de innovación empresarial es hablar de mediación.

Hoy en día las empresas se enfrentan continuamente a grandes cambios muchos de ellos derivados por la introducción de las nuevas tecnologías, que abre un mundo infinito de posibilidades en el mercado.

Pero las nuevas tecnologías facilitan un avance vertiginoso que nos sitúa en ocasiones en una posición difícil de gestionar.

El componente fundamental de las empresas son las personas. Nos encontramos ante una nueva realidad la introducción en el mundo empresarial de la inteligencia artificial y la convivencia de hasta cinco generaciones de trabajadores.

Si la base fundamental son las personas, la comunicación interpersonal es imprescindible.

Las nuevas tecnologías deberían de servirnos para facilitar esa comunicación y relación que facilita el trabajo en equipo y la coordinación entre diferentes unidades de trabajo.

Pero la pregunta es si psicológicamente estamos preparados para convivir con los cambios, adaptarnos a la nueva realidad y trabajar con cuatro generaciones diferentes a la nuestra. 

Si además entendemos que cada vez más a vivir más años y con siendo más jóvenes, permaneceremos más tiempo en el lugar de trabajo ¿cómo seremos capaces de adaptarnos desde el punto de vista evolutivo y mental? ¿Estamos entrenados para ello?

En ocasiones pensamos que estamos perdiendo tiempo si no hacemos algo realmente productivo, el envejecimiento también es mental, en ocasiones tenemos verdaderos problemas para disfrutar de las situaciones y permitirnos relajarnos.

Las enfermedades a la cabeza del siglo XXI son la depresión y la ansiedad.
Nuestro organismo es espejo del paso del tiempo, pero también de todas las cosas que nos han ocurrido, así como de nuestra manera de interpretar la realidad. 

Innovación empresarial es innovación emocional, volviendo a las personas y a la comunicación, nuestra comunicación es emocional, va unida a lo que yo siento conmigo mismo y con el otro.

Nos sentimos lo suficientemente adaptados a la realidad empresarial para generar emociones positivas, que nos permitan ser resilientes ante las diferentes situaciones, enfrentarnos al fracaso y tolerar las diferencias.

Somos capaces de expresas las emociones y gestionar las emociones del otro, ante una realidad tan cambiante.

Son muchos los retos a enfrentar pero no podemos olvidar que el desarrollo de la inteligencia artificial va unida al desarrollo de la inteligencia emocional. El desarrollo de la inteligencia emocional va unido al desarrollo de herramientas como la mediación que facilite la innovación.

viernes, 31 de marzo de 2017

¡Si tuviera alas volaría!


Uno siempre la necesidad de volar cuando las personas acarician tu corazón.

¡Siempre hay que sentirse agradecido y en la vida descubres que cuánto más das más recibes!

Y es que la vida te va regalando personas que se van cruzando en tu camino no por casualidad sino por sinergia.

Siento estas semanas unas ganas tremendas de volar y las siento a través de las palabras que se dicen y de las que no se dicen.

Desde el alumno que te expresa en su mirada el reconocimiento de un trabajo bien hecho, el que viene a final de tu clase y te pide un abrazo, o se acerca y te dice que hoy has impartido la mejor clase.

Siento que vuelo cuando una persona se me acerca y me pide su consejo o que le ayude a ayudar a otros.

Estoy volando cuando con el paso de los años, las personas que conoces te escriben, te llaman, te tienen en su recuerdo, ya pase un año, dos o más, ya sabemos que hay personas que te acarician el alma.

Nos es tanto lo qué tú das si no lo que recibes, cuando conoces tantas y tantas historias, cuando te has emocionado con ellos, ayudándoles a mantenerla calma, cuando sientes que ya no te necesitan porque son capaces de volar solos.

Esa confianza en tu persona, en tu trabajo, que deja en tus manos a sus hijos, sus familiares más cercanos que te buscan para agradecer todo lo qué has hecho, cuando sabes que en realidad no has hecho nada, que son ellos los que buscan su camino.

Tengo alas cuando recibo el cariño y la ternura de los que me quieren y me aprecian, de las verdaderas amistades, de aquellos que saben que tú estás  ahí y ellos estarán siempre.

Tengo alas gracias a todos los que confían y me permiten soñar con la Psicología y con la Mediación, que me aportan energía suficiente para seguir soñando y agradeciendo eternamente a todos y cada uno de vosotros que día tras día me dais alas.

martes, 21 de marzo de 2017

Silencio en el campo


Llama poderosamente la atención la actitud de los padres en los campos de fútbol y en otros encuentros deportivos infantiles.

Esta imagen de violencia asociada al deporte infantil realmente es muy grave, ya que el deporte debe de ir acompañado siempre de valores.

El deporte es fuente de salud y es un principio de cooperación y de trabajo en equipo.

Dentro de la cultura del esfuerzo, en los equipos prevalece la importancia del trabajo de los compañeros, el aprendizaje cooperativo y la ayuda a los demás.

Los niños son ejemplo de perseverancia y de ilusión por lo que hacen, se divierten y al mismo tiempo se esfuerzan al máximo en lo que hacen.

Los niños son un ejemplo para los padres de integración.

En un encuentro de natación nos sorprendió gratamente a los padres observar cómo los niños aplaudían con fuerza y animaban a un niño que nadaba mucho más lentamente que los demás debido a su discapacidad.

Los niños entienden desde el principio las normas del juego, todos son iguales y todos son importantes para conseguir sus metas.

En los equipos infantiles es muy importante el ganar-ganar, siempre velar por el interés grupal.

Estos equipos en los campos de entrenamiento, crearán después equipos de trabajo en las empresas, de ahí la importancia del aprendizaje en valores desde la infancia.

Pero los padres a veces frustrados por sus sueños infantiles o por sus ilusiones de tener en casa un ídolo deportista, olvidan lo verdaderamente importante, que además de hacer deporte y llevar una vida sana, los deportes fomentan la amistad y el trabajo en equipo.

Por eso pedimos silencio en los campos, porque los protagonistas son los niños, porque no hay buenos y malos, porque todos somos iguales y tenemos los mismos derechos.

Pedimos silencio ante la violencia verbal y física injustificada.

Los niños son lo que ven y lo que ven es violencia, luego de ellos sólo podemos esperar que aprendan a comportarse como sus padres cuando sean mayores y acaben repitiendo patrones con sus hijos el día de mañana.

La mediación debe de estar presente en todos los ámbitos deportivos, porque lo que debe de fomentarse es el silencio, el silencio es muestra de respeto.

El principal valor es el RESPETO.

Nuestros niños son nuestro futuro, RESPETO.


jueves, 9 de marzo de 2017

Nos hacemos pequeñitas


Si observamos el comportamiento de los niños y niñas hasta los cinco años de edad no vemos ni sentimos ninguna diferencia en su comportamiento, es a partir de los cinco cuando vamos a empezar a hablar de diferencias.

A partir de los cinco años las mujeres nos hacemos pequeñitas, empezamos actuar más que como somos o como queremos ser, como se espera culturalmente que seamos.

Dejamos de participar activamente en algunos juegos o dinámicas en las que pensamos que eso no es para nosotras, porque no somos lo suficientemente fuertes.

Los mensajes y el lenguaje negativo que recibimos de los demás durante el desarrollo de nuestra infancia es fundamental: "no sirves para nada", "para que vas a estudiar si luego no vas a poder trabajar", "no haces bien las cosas", "tú lo que tienes que hacer es encontrar a buen chico", "debes formar una familia".

Y entramos en un mundo de complejos, no somos lo suficientemente buenas, guapas, elegantes, cariñosas, trabajadoras, educadas, bien formadas.

Y buscamos modelos sociales que nos apartan de la realidad.

Cuando llegamos a la adolescencia, surgen los conflictos al no ser y saber quienes somos realmente y cuál es nuestro principal papel en la sociedad. ¡Nos hacemos pequeñitas!

Entramos en conflicto con nosotras mismas y con los demás, ya que al no aceptarnos como personas, como mujeres, acabamos estando a disgusto con el resto del mundo.

Y sentimos qué todo nos resulta complicado "eso no lo hacen las chicas", "tú no puedes, eres una chica".
¡Nos hacemos pequeñitas!

Y pasamos a la etapa adulta pensando que somos malas, qué no seremos capaces de hacer las cosas, qué nunca nos querrá nadie, ni podremos hacer aquello que soñamos. ¡Nos hacemos pequeñitas!

Pasamos a vivir justificando nuestra existencia, "qué puedo hacer yo", "soy así", seguimos teniendo problemas con los demás, porque no decimos realmente lo que queremos decir por miedo a que nos dejen, a que nuestros peores temores se cumplan, a sentirnos solos y confirmar qué es cierto que no servimos para nada. ¡Nos hacemos pequeñitas!

Nuestros límites son mentales, las diferencias las marcamos nosotras, no somos ni más ni menos, simplemente somos.

Y lejos de ser pequeñitas, somos poderosas, fuertes, luchadoras, perseverantes y capaces de conseguir todo aquello que queramos en la vida.

Cuando te sientas pequeñita, crece!


martes, 21 de febrero de 2017

Conectados desde la desconexión


Vivimos un momento de auténtica revolución tecnológica, las nuevas tecnologías han invadido nuestro día a día y lo han hecho para quedarse.

Ya no podemos pensar en nuestro día a día sin este tipo de tecnología, en el que permanecemos en todo momento informados.

El uso de las nuevas tecnologías nos permite estar eternamente conectados, podemos dedicarle las horas que queramos.

A través de las redes sociales mostramos lo mejor de nosotros mismos o las utilizamos como medios para criticar todo lo que no nos parece bien en este mundo.

Cuando tenemos algo que decir, un pensamiento en voz alta, rápidamente lo volcamos sobre la red.
Sin duda cabe que estamos conectados, ¿pero esa conexión no nos aleja muchas veces de lo verdaderamente importante?

Vivimos conectados y en ocasiones nos sentimos solos!

Porque conectamos desde la desconexión!

En un mundo que va tan rápido la gestión del tiempo se vuelve un problema y dejamos de prestar atención a lo verdaderamente importante, la conexión debe venir desde el interior.
El sentimiento de soledad viene desde dentro y no se tapa con el exterior.
La primera conexión tiene que ser con uno mismo, desde esa conexión no hay soledad y lo demás es compartir.

Todos observamos la necesidad de sentirnos escuchados, por eso nos volcamos en las redes buscando muchas veces aquello que no estás encontrando en tu día a día. 

Hablamos tanto en las redes que descuidamos la verdadera comunicación con las personas más cercanas, con las personas que nos enriquecen emocionalmente hablando.
Buscamos el cariño en los demás sin haber encontrado el nuestro, creando mayor sentimiento de incomunicación y de distanciamiento.

Quizás nos resulte más fácil hablar desde el anonimato, que expresar nuestras verdaderas emociones, siempre por miedo a lo que nos podamos encontrar y es que cuando el corazón duele nuestro organismo enferma.

Somos seres sociables que buscamos la conexión con las personas, pero cada vez observas más aislamiento, incomprensión y soledad.

Y es que la verdadera comunicación nace del corazón, de la expresión emocional y nadie nos ha enseñado a comunicarnos de esta manera.

Así seguimos eternamente conectados...

Conecta con tu interior y conectarás con los demás sin ese sentimiento de soledad!

viernes, 10 de febrero de 2017

Las palabras bondadosas


Las palabras bondadosas son esas que salen del corazón y rozan el alma.

Las palabras bondadosas te trasladan a otra realidad, te hacen pensar, reflexionar y te invitan a soñar.

Son las que esperas cuando estás triste y entonces te acarician el corazón, ayudando a que cicatricen las heridas.

Son aquellas que cuando estás bien, acompañan a tu paz interior y te trasportan a otra dimensión.

Las palabras bondadosas son curativas, nos enriquecen como persona y nos acompañan en nuestro proceso de aceptación.

Son aquellas son las que los demás necesitan escuchar, son las que provocan ilusiones y esperanza.

Son las que iluminan el alma, generando una sonrisa. una mirada, un gesto complicidad.

Las palabras bondadosas son pocas, no hemos aprendido a utilizarlas, pues nacen de nuestro sentir y no hemos aprendido a emocionar y emocionarnos.

Las palabras hirientes predominan en nuestros días, se clavan como puñales y nos desgarran el alma, endurecen nuestros corazones, coraza en mano.

Las palabras dolorosas están en nuestra boca, cuando la razón calla y el temor acecha.

Las palabras hirientes son muchas, salen solas, desde el desprecio, desde la incomprensión, desde la envidia o los celos.

Las palabras bondadosas, mueven montañas, cambian pensamientos, mueven a la acción, te llenan de vida, torrente de agua pura y cristalina.

Estas palabras siempre se acompañan de besos, caricias, abrazos, sonrisas y miradas brillantes.

Si el mundo se llenase de palabras bondadosas, que sacase las mejores emociones, emociones compartidas de serenidad, plenitud y felicidad.

Las palabras bondadosas te hacen sentir que existes, que los demás te tienen en sus pensamientos, que te recuerdan o a algo o alguien les recuerda, que estás ahí, en una antes y un después, en el que para ellos siempre serás necesario.

Si hablamos con palabras bondadosas, quizás ya no tendríamos que soñar en mediar.

jueves, 26 de enero de 2017

El mundo necesita mediación


El mundo necesita mediación!

Todos los días recibimos noticias sobre homicidios, malos tratos, violencia de género, violencia de género, abusos sexuales a adultos y a menores.

Y la pregunta es hay más violencia ahora que antes, entiendo que ahora somos más violentos y nos estamos acostumbrando a convivir con esa violencia que ya nos nos paramos a pensar en que nos algo normal ni debe de ser algo cotidiano.

Estamos en un momento dónde debemos de poner el foco de atención en la prevención, aquí la mediación tiene mucho trabajo por delante.

Los niños son violentos porque sus padres son violentos, porque lo son sus profesores, porque los son sus compañeros, porque la sociedad lo es. Qué se puede esperar de ellos, que sigan siendo violentos. Qué se puede esperar de la sociedad del futuro, que sea cada vez más violenta.

Cómo podemos parar la escalada de violencia, sólo aprendiendo a desaprender y volviendo a aprender habilidades sociales, técnicas de comunicación, expresión de emociones, resolución de conflictos, aprender a quererse a uno mismo y educación en valores.

Necesitamos hacer un gran giro de 360º y este cambio debe de pasar por cada uno de nosotros, si nuestros niños son violentos y trabajamos con ellos desde la escuela para dotarles de herramientas de autocontrol, llegan a casa y sus padres reaccionan violentamente con ellos o perciben esa violencia a la hora de hablar de los otros, nuestro entrenamiento es en vano.

Son muchos los cambios que debemos de realizar, entender la necesidad de expresar nuestras emociones de forma controlada, la violencia genera violencia, mejorar la comunicación, las nuevas tecnologías están en algunas ocasiones generando más y más aislamiento, o dificultades de entendimiento.

Debemos de cambiar nuestro lenguaje, siempre negativo, despectivo y hostil.

Debemos aprender y aceptar la diversidad, como forma de enriquecimiento.

Debemos tener tolerancia cero contra cualquier manifestación de manipulación, chantaje emocional o algún tipo de violencia, hacia nuestra persona y hacia los demás.

Debemos de entender que nos somos seres violentos y necesitamos cambiar nuestros valores competitivos e individualistas por el altruismo y la cooperación.

Tenemos mucho, mucho camino por recorrer y no es cuestión de legislar más, no es una cuestión política, es una cuestión de humanidad, no es una cuestión de herramientas, es una cuestión de cambio cultural.

Cuando mis alumnos me preguntan por qué no funciona la mediación, siempre les doy la misma respuesta:
"vivimos en la cultura del litigio".

El mundo necesita más mediación para cambiar su cultura!

jueves, 12 de enero de 2017

Yo sin ti me muero!


¡Cuántas veces escuchamos esta expresión: "yo sin ti me muero"!

Querer a otro comienza para quererse a uno mismo, la falta de autoestima, la creencia que nuestra felicidad reside en los otros, nos aleja cada vez más de la realidad.

Quizás resida en una cuestión de género, ya en la Biblia se dice que Eva nació de la costilla de Adán, dando a entender que la mujer está incompleta sin el hombre, de ahí la necesidad de dependencia.

Cuando eres adolescente la vida gira alrededor del noviazgo, cuando tienes novio gira entonces entorno al matrimonio o a la formalización de la pareja, cuando tienes pareja se espera el nacimiento del primer hijo y cuando tienes el primero, te preguntan cuándo la parejita.

Así nuestra cultura marca cada una de las etapas de nuestra vida.

Hace no mucho tiempo la palabra "solterona" era un término despectivo para hacer mención a la persona que no tenía pareja, porque hemos aprendido que debemos siempre estar en pareja.

Entonces nos volvemos dependientes emocionalmente de los otros y eso explica nuestro sentimiento de impotencia al sentirnos solos.

Lejos de lo cultural y sin ser cuestión de género el amor es dependiente cuando la autoestima es baja "quién me querrá a mí", "no seré capaz de encontrar a nadie más", "no puedo estar solo".

El refranero español ya decía "quien bien te quiere te hará llorar", "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer" y nos lo tomamos al pie de la letra.

Le tememos a la soledad, porque no hemos aprendido a estar solos, no sabemos darnos el único cariño necesario para nuestras vidas, el nuestro.

Estar en pareja es querer compartir nuestra vida con los demás, no es depender de ellos, nuestra vida depende únicamente de nosotros, decidimos cómo somos y qué es lo que queremos hacer. Y no cambiamos por nadie ni los demás cambian, debemos aceptar cómo somos y cómo son los demás y ser únicos.

El amor no se compra se comparte, no duele despierta ilusiones, no es dependiente es compartido.

Debemos aprender a vivir con nosotros mismos, a valorar todas y cada una de las cosas que hacen, a amar lo que somos y lo que podremos ser, a compartir nuestros sueños sin renunciar a ellos por los demás.

Sin nuestro cariño no existe una buena relación de pareja, vamos a la deriva, perdemos nuestros objetivos y dejamos de saber quienes somos.

¡Es posible tener una buena relación sin renunciar a ti!

Muchos conflictos de pareja vienen derivados por la frustración de cada uno por intentar ser otro o dejar de ser uno mismo.

El amor nos hace libres, ¡vuela!