martes, 3 de octubre de 2017

Nuestro mayor reto




¡Nuestro mayor reto en pleno siglo XXI es humanizar las redes!


Según la Real Academia de la Lengua  se define la libertad como la «facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres». "Aquello que permite a alguien decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de sus actos en la medida en que comprenda las consecuencias de ellos".
Entendemos entonces como dice Dyer que el conflicto nunca puede existir sin nuestra participación. Y por tanto debemos todos los que estamos implicados en el mismo, asumir nuestras responsabilidades.


Según el artículo 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se define la libertad añadiéndole una excepción, la cual consiste en limitar la libertad cuando ésta cause perjuicio a otros: «La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio al otro».


Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión (Artículo 19 de los Derechos Humanos).

Quizás hemos olvidado con el paso de los años dónde están nuestros límites, quizás porque pensamos que ya no tenemos ninguno, que una sociedad moderna y democrática, todo vale.

Se nos olvida que somos por naturaleza cooperativos y altruistas, vimos las recientes catástrofes de los países arrasados por los huracanas, a México y sus cadenas humanas para salvar personas, la respuesta internacional a los terribles atentados de Cataluña, Francia, Alemania, Bruselas, Londres. Se nos llenaron los ojos de lágrimas con aquel niño muerto en nuestras costas debido al gran drama de los refugiados.

Y de repente dejamos de sentir, dejamos de ayudar y de ser colaborativos.

Se nos olvidan los triunfos deportivos de aquellos que nos representan cómo país y de repente dejamos de sentir.

Y son muchas, muchísimas las historias de humanidad, de gran ejemplo, algunas perdidas en el anonimato, que apenas son noticia.

Como el pequeño de 10 años que ha sido capaz de con su gran angustia salvar a su madre y por eso hoy en Castellón le han nombrado ciudadano ejemplar.

Nuestro mayor reto, empezar a sentir, a humanizar, a utilizar un lenguaje no violento, a compartir experiencias de vida, en lugar de incendiar las redes con nuestras más emociones más negativas.

Es momento de tomar ejemplo de nuestros niños, nuestro mayor reto humanizar las redes!

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